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PALACIO
BAROLO
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El
Palacio Barolo fue construido por el arquitecto italiano Mario
Palanti en 1923 para un poderoso empresario textil. Ubicado
en Avda. de Mayo al 1300 era el edificio más alto de Buenos
Aires, dedicado a oficinas y con un faro giratorio instalado
en la cúpula, que está a 100 metros de altura. Palanti era
un estudioso del poeta Dante Alighieri y su edificio está
lleno de referencias a la Divina Comedia. Como explica Carlos
Hilger en Arquitectos Europeos y Buenos Aires 1860-1940, la
planta del edificio fue construida "sobre la base de la sección
áurea y el número de oro, proporciones y medidas de origen
sagrado". Para Palanti, el número de oro estaba cifrado en
la Divina Comedia.La división general del edificio y del poema
es en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo. |
El
número de jerarquías infernales es el nueve: nueve son las
bóvedas de acceso al edificio, que representan pasos de
iniciación.
El
faro tiene 300.000 bujías y representa los nueve coros angelicales
y la rosa mística. Sobre el faro está la constelación de
la Cruz del Sur, que se puede ver alineada con el eje del
Barolo en los primeros días del mes de Junio, a las 19.45.
Los cantos de la Divina Comedia son cien, igual que los
cien metros de altura del pasaje ubicado sobre la avenida
de Mayo. Las estrofas de los cantos del poema tienen 11
o 22 estrofas, los pisos del edificio están divididos en
11 módulos por frente, 22 módulos de oficinas por bloque.
La altura es de 22 pisos. Estos números representan símbolos
sagrados: la proporción 22/7 expresa la relación en números
de la proporción entre la circunferencia y su diámetro.
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El
conjunto de estos números representa el círculo que es la
figura perfecta para Dante.
Financiado por el empresario italiano
Luis Barolo, que instaló la primera hilandería de lana peinada
del país y produjo famosos casimires, se inauguró en 1922
y durante trece años fue el edificio más alto de Buenos Aires,
hasta la construcción del Kavanagh en 1935. Con los pisos
superiores destinados a oficinas, el edificio se caracteriza
por el pasaje comercial que, en planta baja, une el frente
de Avenida de Mayo con el de la calle Hipólito Irigoyen, creando
un espacio de escala monumental desde el que se accede a escaleras
y ascensores.
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Obra exuberante y espectacular, fue proyectada
por el arquitecto milanés Mario Palanti según los ideales
del eclecticismo, sumando a la mezcla o secuencia de estilos
históricos, elementos propios de las nuevas tipologías funcionales,
para lograr el "carácter" y fuerza expresiva del edificio.
Así, la estructura de hormigón armado del Pasaje Barolo, técnica
constructiva de vanguardia adecuada para su tipología de "rascacielos",
sostiene un edificio de fuerte carga simbólica, concebido
por su autor como un "templo" a la manera medieval, pleno
de alusiones cósmicas, alquímicas, religiosas, cuyas proporciones
se basan en el número áureo.
Estas ideas se traducen en la compleja ornamentación (arcos
y bóvedas que descansan en ménsulas con imagen de dragón),
impecablemente ejecutada. La fachada, caracterizada por la
densidad de sus aventanamientos, tiene un cuerpo central marcado
en el plano inferior por un tímpano vidriado, y rematado por
la torre superior, con un faro giratorio en la punta, a 103
metros de altura.
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