RUFINA CAMBACERES

En una esquina de la sección13, está la bóveda de Rufina Cambaceres al lado de la de su familia que ostenta el nombre de Antonino Cambaceres (1823 – 1888), tío de Rufina. Con referencia al señor Cambaceres, estanciero y hombre de gran fortuna, ocupó el cargo de Director del Banco Provincia de Buenos aires y del Ferrocarril.
El padre de Rufina, Eugenio, fue un destacado escritor que dejó interesante obra. Su hija, murió el 31 de mayo de 1902, día que cumplía 19 años, presuntamente enterrada bajo un ataque de catalepsia. Su madre decidió construir, vecina a la bóveda familiar, el sepulcro para su hija. De ello resultó un importante monumento Art Noveau con una estilización de líneas curvas y profusión de tallos, hojas y flores. Es obra del alemán Richard Aigner, representó a Rufina de pié, frente a la puerta, tomando el pomo como para abrirla.
Esta representación artística sumado a las circunstancias de su sorpresiva muerte, dieron lugar a que se tejieran diferentes leyendas en la sociedad porteña de la época, que continúan vigentes en la actualidad.